domingo, 20 de febrero de 2011

En fin...

Por ahora el tiempo me está volando, lo cual es buena señal.  Eso no quita que esto sea duro de narices.  Siendo tripulación limitada en barco pequeño aquí hay que hacer de todo y de manera a veces un tanto primitiva.  Aquí no hay gimnasio como en el Esperanza del Mar, pero con la paliza de las maniobras de atraque y desatraque tirando de estachas y cabos a mano, trincajes de grúa y demás recados, la deficiencia no se echa en falta.

La mayoría de la población creo que se escandalizaría si tuviera que trabajar con las condiciones que se dan en este sector.  Este mes el gobierno ha subido las horas máximas de trabajo diario a 14 horas.  No hay fines de semana.  Y el salario ya no compensa el diferencial con las condiciones de tierra.  Supongo que vamos quedando locos vocacionales, de otra manera no se explica…

Con todo, lo único que sabe a cuerno quemado realmente es el exceso ridículo de carga burocrática.  Hay un check list para todo, una normativa, un memorandum, un convenio internacional para cualquier detalle que se les pueda pasar por la cabeza.  Y hasta para unos cuantos que no se les pasarán nunca por la cabeza.

De las normas que más molestan y menos sirven tenemos el ISPS.  Un convenio internacional para la seguridad de buques y puertos que se pergeñó tras el 11S.  Horrorizados y preocupados por las repercusiones del atentado se reunieron un montón de políticos y burócratas para tomar medidas, que para eso se supone que se les paga.
Y parieron un tocho de más de 100 páginas para “arreglar” y “prevenir” el problema.

La mayoría del texto se pierde definiendo competencias, procedimientos, creando nuevas figuras de inspección, auditoría, sanciones…  Con un lenguaje macarrónico que alcanza uno de sus cénits en puntos como este:

Apartado B art. 4.4

Un RSO puede también asesorar o prestar ayuda a compañías o instalaciones portuarias en asuntos de seguridad, incluyendo estándares de seguridad para buques, planes de seguridad para buques, estándares de seguridad para puertos y planes de seguridad para puertos.  Esto puede incluir el desarrollo de un SSA o  SSP o PFSA o PFSP.  Si un RSO ha hecho algo de lo indicado respecto a un SSA o un SSP, ese RSO no debería estar autorizado para aprobar ese SSP.


Al final lo único más o menos pragmático, lógico y de Perogrullo es: vigila y controla quien se sube en el barco, no dejes que cualquiera entre en cualquier sitio delicado y, si el gobierno te avisa de que hay una amenaza, ten un poco más de cuidado.

Para eso se meten más de 100 páginas, crean nuevos trabajos que cobran de los demás a la fuerza y que no sirven para nada.
Por culpa de esta mala solución burocrática coleccionamos listas con los datos de todo el que sube al barco.  Por culpa de esta gilipollez tenemos que hacer guardias inútiles en puertos con acceso restringido y vigilancia.  A las durísimas condiciones laborales se nos suman labores de vigilancia, no para tener más seguridad, sino para evitar que un puñetero funcionario aburrido no venga a ponernos una puñetera multa injusta e inútil.

Si alguna vez tienen el texto a mano échenle un vistazo.  Las partes en la que la corrección política se mete con calzador generan un pequeño atisbo de sonrisa:  Cuando indican de qué actitudes hay que sospechar, pero tiene que ser sin predisposición racial ni nada de eso.

Con qué superioridad miramos las revueltas en el mundo árabe sin fijarnos en las tragaderas que tenemos con infinidad de leyes injustas y corrupciones escandalosas...

En fin, yo no hice mili, pero esto ya me cuenta como si… ;)

Paseando...

Llueve, el cielo está gris y empiezan a llegar viento y olas de tormentas avisadas.  Estamos fondeados en la Bahía de Fos, una zona industrial enorme que hay junto a Marsella.  Según sople llega el hedor de la refinería.  Entre ese aroma chicharrero y la aglomeración de industrias que asedian la costa, lo de Fos viene que ni pintado (en Canarias “fos” es exclamación de asco).

Finalmente lo de Amberes no salió y tenemos otro viaje de bobinas, ahora de Francia para Sagunto.  Curiosa vuelta esta la nuestra con el acero…
Últimamente los partes meteorológicos no dejan de avisar temporales por la zona.  Cierto que la salida de La Spezia fue de película en plan tormenta perfecta.  Mientras la lluvia dolía y empapaba al pegar azuzada por el viento, éste último impedía que el barco evolucionara con la hélice de proa.  Tuvimos que pedir remolcador para que nos separara del muelle y el práctico se ofreció a darnos fondeo para no tener que luchar contra los elementos.  El capitán le respondió que a uno de Finisterre el panorama no le parecía tan preocupante…
Afortunadamente al poco de salir dejó de llover y mar y viento, sin ser bravos en exceso, nos dieron por la aleta, por lo que llegamos a Fos 4 horas antes de la mejor previsión.

Dicen que aquí hay buena pesca, pero mientras no me quite del todo el catarro prefiero no tentar a la suerte.



Lo único que me contraría un poco por ahora es la comida.  Siendo barco pequeño  y con gambuza limtada entiendo que no hay para florituras.  Pero encuentro excesivo el porcentaje de hidratos de carbono, especialmente de judías.  El primer plato suele ser fabada, o judías con arroz, o potaje de judías…  A veces hay suerte y en lugar de judías son garbanzos.  Amén de lo que se sale esto de mis costumbres alimentarias, háganse una idea del esfuerzo que requiere mantener la compostura en una guardia tras semejante carga de munición.



En lo gastronómico La Spezia tampoco fue una gran alegría.  Es un puerto con bastante movimiento, del nivel del de Las Palmas de Gran Canaria.  El desarrollo de la ciudad parte en los años 20, por lo que no es un enclave especialmente histórico.  Saliendo del muelle la ciudad se presenta gris y huraña, con la avenida marítima tomada por un tráfico denso y pesado. 
Al llegar a la base militar la cosa empieza a cambiar.  Las instalaciones tienen un aire decimonónico entrañable entre la arquitectura y los jardines.  Tras haber superado la sorpresa de tropezarme con nueve gasolineras en el tramo recorrido hasta allí, rodeando el cuartel se desemboca en una marina deportiva espectacular.  Está aún sin terminar, pero el empaque de los yates que hay y la pinta del centro comercial dan gusto.



Ya de vuelta al barco decidí internarme más en la ciudad para no repetir la pobre vista de la avenida.  Y ofrece la ciudad otra agradable sorpresa con una zona comercial y peatonal muy amplia y tranquila.  Mucho café, dulcería y algún bar para tapitas de fritanga.  Mucha trattoría, algún chino y poco más.  Se ve que los lujos se reservan para las ciudades más grandes de las inmediaciones.



Debe de ser un sitio agradable para pasar en verano.  En invierno la cantidad de aceras que discurren por las avenidas principales bajo techo barruntan mucho agua y frío.

Bueno, el catarro ya afloja y según me acomodo a ver si encuentro más ratos para juntar letras...

sábado, 12 de febrero de 2011

Algeciras

Mi idea era empezar a escribir un poco más adelante, pero estoy aprovechando estos días porque si no hay cambios tras descargar en la Spezia iremos a cargar a Roma un completo de ceniza para Amberes.  Por lo tanto es probable que esté unas cuantas semanas desconectado.
En esta primera semana amén del tiempo que te toma familiarizarte con todo he tenido que hacer un test de seguridad.  Y por si fuera poco durante el fondeo de espera en la Bahía de Algeciras aproveché para echar una pesquita.  Sólo picó un catarro fantástico.  Si aquí en el sur peninsular hace este frío, la risa que me va a entrar cuando estemos en la zona de influencia de los Alpes…
Así que ruego disculpen un poco la espesura que me noto por ahora.



En Algeciras hemos atracado en el muelle de Acerinox para llevar un pedido de unas tres mil  setecientas toneladas de acero.  Como ya indiqué aquí no se para nunca.  Hay un atraque de descarga y otro de descarga.  Mientras un barco descarga chatarra o minerales otro se lleva la producción y otros dos esperan fondeados a coger el sitio.  Según hemos salido ya ha ocupado nuestro puesto otro carguero para llevar un pedido a Polonia y un tercero llegaba a fondeo para zarpar cargado hacia Inglaterra.




Como verán un poco por las fotos, el panorama es un poco Mad Max.  Máquinas enormes de formas atípicas laborando por doquier como hormigas.  Espectacular el trasiego de los pulpos de uñas metálicas moviendo toneladas de chatarra como si fueran puños de tierra en nuestras manos.  Más aún cuando ves cómo aprovechan las inercias para con el movimiento pendular lanzar la carga de manera más rápida y cómoda.



Mientras en nuestra bodega los estibadores van armando un puzzle con las planchas y bobinas.  Estas últimas se encajan de banda a banda y se enlazan entre sí con cintas metálicas.  Lo último que queremos es un rollo de 22 toneladas bailando allí abajo.  Además del peligro del desplazamiento de pesos en un embate podría cargarse los mamparos…
Para que se hagan una idea del valor de la carga, cada bobina de las grandes tiene un valor de 300.000 euros.  Choca un poco con la imagen de papel higiénico para King Kong que da a primera vista.



A pesar de estar con la carga y con guardias sin interrupción, como alumno he tenido la ventaja de poder escaquearme y me he dado una vuelta por Algeciras. 
El paseo ha sido agradable y he conocido un sitio nuevo, pero si no les pilla de paso no lo pongan en su lista de sitios pendientes.  Menos para comer o echarse unas tapas…
Durante la tarde sólo están abiertas las dulcerías, churrerías, sitios de comida rápida y baretos que amortizaron la inversión antes de que yo empezara a afeitarme.  Se ve que la gente aquí es un poco golosa de azúcar.  Visto lo visto entrando la noche según abrían los locales que tienen aún partidas por amortizar, golosos de buen yantar no tienen pinta.
Otra cosa que choca es el contraste entre el reflejo de la crisis en locales cerrados, a la venta, en alquiler…, y el nivelazo de los concesionarios de coches.  Están bien surtidos, bien ubicados, con identificación corporativa estándar todas las marcas.  Luego cuando escuchas a los trabajadores de la acería, refinería y demás industrias fuertes hablando de sus audis y mercedes empiezas a entender la situación.
Si volvemos a atracar por estos lares aprovecho y tiro para La Línea a ver si hay contrates.

Bueno, a ver si para la próxima vez que tenga cobertura ya estoy con buen ritmo y me lo notan.  Cuídense tropa...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Trenerife

El aviso para embarcarme vino un par de días antes de lo que tenía calculado, así que el plan que tenía hecho para la semana se fue a pique.  Corriendo llené una maleta y una mochila con cierto criterio (que no dio para meter el cargador del móvil) y para Tenerife tiré con el fotingo para dejarlo allí a la venta y embarcarme después.

Como ven el barco es un carguero con el puente a popa.  Los ejercicios mentales para llegar preparado para lo peor no tuvieron uso práctico.  Tengo un camarote chiquitito con baño, cama amplia, un ropero y nevera.  Si hago los días suficientes además de la convalidación para el título profesional, por lo visto el gobierno japonés podría concederme un título de hijo adoptivo ;)
En realidad es la mitad del camarote del armador, la otra mitad es la oficina de carga.  La parte buena es que estoy justo debajo del puente, menos escaleras para llegar a la guardia de navegación.  Tampoco desmerece el estar justo al lado del bote salvavidas, aunque esta ventaja espero no rinda beneficios…

La tripulación, buena gente, que es lo que más me preocupaba.  Hay roces típicos entre escalafones de autoridad, pero bien llevado.  Son tres en máquinas (que pasaran a dos esta semana), tres en puente (conmigo cuatro), cocinero, contramaestre y marinero.

Dada la naturaleza del barco, lo justo de la tripulación y el pelín de obsolescencia que tienen los equipos de puente, realmente es un barco ideal para aprender.  Ya cuando sepa más no me parecerá tan romántica y estupenda la situación, pero por ahora me viene de perlas.
Además del trabajo típico de puente me toca ayudar en las maniobras de atraque y desatraque en la popa.  Y mientras hay trabajos de estiba o la situación lo requiere, pringo en las guardias de cubierta cuando no estamos navegando.
Por ahora estoy en la guardia de 12 a 4 con la segunda oficial, en teoría en breve me pasarán a la de 4 a 8 con la primero.

Cuando embarqué en Tenerife se estaba descargando un completo de grano, cebada y trigo.  Personalmente no deja de maravillarme presenciar este tipo de etapas normalmente ocultas en el trasiego del mercado global que nos abastece.  Y si sumamos lo que disfruto viendo funcionar enormes aparatos maravillas de la ingeniería, pues dentro del tedio de la espera el panorama es bastantemente entretenido.



La primera noche antes de la guardia me di una vuelta por el muelle, que al estar alejado de la ciudad era una de las pocas alternativas que había para estirar las piernas.  De vuelta al barco tras curiosear entre los vecinos de todo tipo (tres que zarparon al rato, esto no es La Luz…), vi a lo lejos un señor cargando un saco con el grano que había quedado en el suelo de la descarga del día.  Antes de llegar donde él le pregunté: ¿Qué, un puñito para plantar en la finca?
En según me acercaba y él me respondía que no, que era para venderlo, vi entre los pilones escondidos unos 6 sacos llenos ya.  A partir de ahí el hombre empezó a contarme su vida sin dejarme meter baza.  Yo con nada mejor que hacer para llenar el tiempo y mientras el viento fresco no mordiera más, disfruté el monólogo:

Mira mi niño, yo me dedico al cambuyón, bueno, me dedicaba, porque aquí ya está muerto.  Entre que el tráfico se va para Las Palmas y que aquí cada vez ponen más pegas, ya no es negocio.  Y aquí estoy, recogiendo esto que hace unos años no le habría hecho caso, pero tengo un pivito de 16 años que tengo que sacar pa’lante.
Porque  yo podría estar rico, en los buenos tiempos podía hacer 500.000 pesetas en un rato.  Pero Dios no me dio cabeza y además siempre fui un putero de cojones.  Me iba pa’llá pa’ Las Palmas de viernes a lunes y me acuerdo que hasta los recepcionistas ya nos tenían un catálogo para que eligiéramos.  Y cuando no, de juerga por aquí hasta que se acababan las perras, volvíamos de madrugada y trapicheando unas cuantas cajas de calamar sahariano o de langostinos ya teníamos para volver a casa tranquilos.
Y ahora aquí me ves, medio escondío, porque ya ni la Guardia Civil te deja tranquilo.  Los da ahora sólo quieren galones y más paga, los de antes sabían que te estabas buscando la vida y te dejaban trabajar.  Hasta me acuerdo de una vez que sacando una maroma que perdió un barco hasta el sargento y un guardia me echaron una mano para tirar de ella y meterla en el camión…  Y cuando me veían de trapicheo sin que se notara me seguían hasta la garita de entrada para que los guardamuelles se cortaran y no me pidieran un soborno para pasar.
Eso sí, yo en navidades les organizaba una cena en condiciones con lo mejor del marisco que pasaba por aquí…
Pero los de ahora que si facturas, que si el coche no tiene tarjeta de transporte…  Mira tú si es película para recoger esta mierda que la va a recoger La Esponja del Teide para tirarlo en un vertedero o, como cuentan algunos, si es grano va para la finca con caballos que tiene el dueño en La Gomera…  Y entiendo que se pongan un poco duros porque hay peleas por venir aquí a recoger, pero una vez llegas y no hay nadie más, coño, que dejen a uno trabajar…

Y él seguía llenando sacos y hablando.  Si estos son sus cuentos a un desconocido, qué serán los que tiene para los amigos…  Me despedí y lo dejé cargando la caddy de sacos de centeno.

Tras un festivo inactivos, al siguiente día de descarga me acordé del cambuyonero cuando la chupona se puso a tirar unos cientos de kilos de trigo limpio al suelo al equivocarse el operario y activar la posición sin camión debajo.
Y a la noche estaba allí él otra vez privado y con un ayudante esta vez.  Mientras el ayudante llenaba sacos sin tino nuestro rapsoda se activó según lo saludé y dejó al otro sudando mientras se explicaba:

Ayer por el centeno sucio me pagaron na' más que 3 euros el saco, pero lo de hoy es trigo limpito y además se dice que va a subir de precio, así que éste lo guardo en mi casa una temporadita.
Na’, aquí el cambuyón está muerto y ya no puedo abrir otra vez el taller de chapa y pintura que tenía, piden muchos papeles.  Me da que la semana que viene tiro para Las Palmas a ver si busco la manera de empezar a traer mercancía de allá, que los de allí si son espabilaos.  Que los hay con naves, con negocios…  Esos sí tuvieron cabeza, no como aquí que nos lo fundimos todo.  Y además siguen teniendo flota para negociar…  La semana que viene cojo el Armas y tanteo a ver si la Guardia Civil está muy quisquillosa, que ya sé de alguno que está trastiando de allá pa’cá…

                                                              Hay que empujar el grano hacia la chupona...

Más de tres viajes dio esa noche, también por no llenar mucho el coche no fueran a pararlo.  Y eso que tenía medido el horario de los cambios de turno.
Dejó para el contramaestre una caja de cerveza y una botella de vino por no haberse chivado la primera noche.  Por la cantidad de explicaciones y detalles que me dio de dónde consiguió los obsequios por un precio estupendo, me huelo que no pagó un céntimo por lo que regalaba…

En fin, hay otros mundos, pero están en el muelle ;)

Mañana zarpamos para el puerto de La Spezia, en Italia.  A ver si tengo cobertura mientras subimos el Mediterráneo y les cuento un poco de la carga en Algeciras, que estos cabrones de Acerinox trabajan las 24 horas del día sin parar…

martes, 8 de febrero de 2011

Probando

Bueno, aquí estamos otra vez...



El barco en el que estoy es este.  Aquí pueden mirar de vez en cuando por dónde estoy (mientras estamos en alta mar fuera de cobertura no se actualiza).

Valgan estas líneas para ver si el experimento funciona.  Si no les importa confirmen que todo salió bien en los comentarios o enviándome un correo...  Si ven que me olvidé de alguien en el listado de invitaciones déjenmelo saber.

En breve empiezo a explayarme un poco :)